- Enviar este poema a un amigo
- Recomendar este poema
- Contactar al autor
- Opine en los foros
- Imprimir poema
Una mañana salí de mi tumba y grité: "No escribiré otra línea jamás", y las palabras saltaron de sus asientos a protestar por lo que ellas creían injusto. Viendo que no obtenían respuesta, se juntaron en secreto durante largas horas resolviendo por fin declararme la guerra. Como primera medida, se tomaron mi casa, echaron llave a mi pieza y a mis muebles, se apoderaron de mis juguetes, mis libros, mis papeles, rayaron las murallas acusándome de cobarde y firmaron una larga lista para expulsarme del gremio. Viendo que tampoco obtenían respuesta, acordaron una huelga de hambre y de sed, y me advirtieron que sería hasta las últimas consecuencias, no sin antes, por supuesto, pedirme algunas frazadas para cubrirse del frío y del viento, y el antiguo tocadiscos de mi padre para escuchar sus temas preferidos. Yo, mientras tanto, me divertía a más no poder con las travesuras de la Pantera Rosa, y bebía cerveza y fumaba a destajo, recostado sobre el sofá más cómodo del planeta. Pero de vez en cuando echaba un vistazo a mis queridas compañeras de ruta, y las oía hablar en voz baja, las oía llorar y reír entre ellas, recordar lejanos lugares, lejanos objetos, recordar algunos rostros, una mujer, un beso, una mirada, una sonrisa que se apagó para siempre. Entonces yo también lloré y reí y volví a llorar, y quise amigarme con ellas llevándoles algunas disculpas y uno que otro refrigerio. Grave error, las malditas me dijeron de todo. Probé suerte de nuevo unos días más tarde, les hablé sobre mi vida, sobre mis dudas, mis temores, sobre la fija idea de dedicarme a otra cosa, en fin, de arrojar la toalla. Entonces las palabras más viejas, las más usadas, las más escritas, aquéllas que abrazaron mi causa a ojos cerrados, se sentaron en mis rodillas y en voz alta, casi entre lágrimas, comenzaron a decir mis poemas a los cuatro vientos. Y allí me quedé en silencio escuchando aquel murmullo, aquel sonido de hojas que jamás tocó la tierra. Allí me quedé en silencio , y me vi por primera vez, en esos versos desnudos, en esos versos hambrientos, en los publicados, los inéditos, los incompletos, los que ya no recordaba o no quería recordar. Allí me vi por primera vez, cuando ellos me miraron a los ojos y me mostraron sus alas para volar por el mundo.
Por Mario Meléndez
Publicado Thursday, March 15 2007
SerPoeta.com es la mayor comunidad de habla
hispana en donde las personas publican sus poemas. Por ello nos sentimos
orgullosos en dar a conocer y difundir los hermosos poemas aquí publicados.
Asimismo, debido a la creciente participación de
poemas en portugués hemos implementado nuevas secciones en esta bella
lengua.
SerPoeta.com es una comunidad para todos los
poetas libres, aficionados o profesionales que desean publicar libremente
sus poemas para compartirlos, difundirlos y dedicarlos.
Actualmente
SerPoeta.com cuenta con un creciente número de personas que diariamente
publican, así como un creciente grupo de miles de personas que acceden día a día
a leer los poemas publicados.
SerPoeta.com respeta la redacción y
ortografía de los poemas enviados
considerándolo como licencias del autor o poeta.